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ESCAPADE prepara su reanudación hacia Marte tras su singular fase de espera orbital

Las sondas gemelas Blue y Gold reactivarán en noviembre de 2026 su viaje a Marte mediante una asistencia gravitatoria con efecto Oberth, tras un año en el punto L2.

SOL 22 DE ACIDALIO DEL AÑO 39 · 00:57:58 MTC Por J. Marcos Rodríguez 4 min de lectura
ESCAPADE prepara su reanudación hacia Marte tras su singular fase de espera orbital
Representación artística de las sondas gemelas ESCAPADE (Blue y Gold) diseñadas por Rocket Lab para estudiar la magnetosfera de Marte. (Ilustración: NASA / UC Berkeley / Rocket Lab).

La exploración interplanetaria de bajo coste ha inaugurado un nuevo paradigma operativo en el que las restricciones de lanzamiento ya no imponen la cancelación prematura de los proyectos, sino complejas piruetas de mecánica orbital. Tras haber perdido la ventana de transferencia directa en el otoño de 2024 debido a retrasos en el desarrollo de su vector pesado, la misión ESCAPADE —enmarcada en el programa SIMPLEx de la NASA con un estricto techo presupuestario de desarrollo de 78,5 millones de dólares— encontró una solución heterodoxa. Sus dos plataformas gemelas, bautizadas como Blue y Gold, fueron puestas en el espacio exterior el 13 de noviembre de 2025 mediante el vuelo inaugural NG-2 del lanzador New Glenn de Blue Origin desde la plataforma LC-36A de Cabo Cañaveral. Desde entonces, ambas naves no aguardan en tierra, sino que han transitado en una órbita de espera circumterrestre extendida hacia las inmediaciones del punto de Lagrange Sol-Tierra L2, a distancias de entre 1,5 y 3,2 millones de kilómetros, calibrando su instrumentación y analizando la cola magnética terrestre a la espera de la geometría planetaria adecuada.

La maniobra Oberth de noviembre de 2026

El punto de inflexión estratégico para el tándem interplanetario se materializará en noviembre de 2026. En ese momento, las dos naves de ESCAPADE volverán a converger hacia las proximidades de nuestro planeta para ejecutar una asistencia gravitatoria impulsada. Al descender profundamente en el pozo gravitatorio terrestre, los vehículos realizarán un encendido crítico de sus motores bipropelentes —alimentados por monometilhidrazina y tetróxido de dinitrógeno— para exprimir al máximo el efecto Oberth y transformar la energía orbital en la inyección transmarciana definitiva. Aunque los investigadores de UC Berkeley han planteado el marco del 7 al 9 de noviembre de 2026 para estas pasadas perigeas, la NASA no ha emitido aún las efemérides consolidadas definitivas, dado que los encendidos de escape se efectuarán de forma independiente para cada sonda con un desfase temporal calculado. La maniobra pondrá a prueba la generosa capacidad propulsiva de estas plataformas, cuya masa húmeda individual de 535 kilogramos alberga un 60 % de propelente, lo que les concede una reserva total de cambio de velocidad superior a los 2.500 m/s.

Arquitectura miniaturizada para el estudio del plasma marciano

Fabricadas por Rocket Lab sobre el bus Explorer y con dimensiones contenidas de apenas 1,20 por 1,65 metros en configuración plegada, Blue y Gold albergan un paquete científico diseñado para desentrañar cómo el viento solar despojó paulatinamente a Marte de su atmósfera primaria y de su agua líquida superficial. Gracias a magnetómetros suministrados por el Centro Goddard, analizadores electrostáticos y sondas Langmuir, las dos naves podrán por primera vez desacoplar las variaciones espaciales de las fluctuaciones puramente temporales en la magnetosfera inducida del planeta rojo. Para comunicarse a través del espacio profundo, recurren a radios en banda X y antenas de 50 centímetros que la Red de Espacio Profundo de la NASA rastrea de forma simultánea empleando técnicas de recepción conjunta por apertura, complementadas por estaciones terrestres comerciales.

Rumbo a la inserción orbital de 2027

Tras una travesía interplanetaria de aproximadamente diez meses desde su sobrevuelo terrestre, la llegada a Marte está calendarizada para septiembre de 2027. La arquitectura de inserción contempla situar a las dos sondas en una órbita elíptica con una inclinación de 60 grados, un periastro de 160 kilómetros y un apoastro de entre 7.000 y 10.000 kilómetros. Una vez superado el inevitable periodo de silencio radial provocado por la conjunción solar marciana, las sondas darán comienzo a una campaña científica primaria de once meses dividida en dos etapas: una fase en formación de seguimiento estrecho para registrar variaciones a corto plazo, y una segunda disociada para muestrear diversas altitudes magnetosféricas. Queda por dilucidar con precisión el remanente de hidracina con el que contarán tras completar la sincronización en órbita, una incógnita técnica que dictará si esta ambiciosa misión de bajo coste logra prolongar su operativa científica más allá de los objetivos iniciales.

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