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La maratón marciana de Perseverance y la revolución silenciosa de la inteligencia artificial autónoma

Perseverance completa una maratón en Marte optimizando su ruta con inteligencia artificial y un gemelo digital.

SOL 12 DE THARSO DEL AÑO 38
POR J. Marcos Rodríguez
La maratón marciana de Perseverance y la revolución silenciosa de la inteligencia artificial autónoma

Completar un maratón de 42,19 km en Marte es un hito histórico. Lo malo es que a una velocidad máxima de 0,18 km/h, tardar más de una década en cruzar la meta le quita algo de épica al esprint final.

La exploración espacial robótica ha cruzado una frontera invisible que redefine nuestra relación con las máquinas interplanetarias. El 19 de junio de 2026, el astromóvil Perseverance de la NASA completó oficialmente una distancia de tránsito acumulada de 42.19 kilómetros sobre la escarpada y hostil superficie del cráter Jezero. Al rebasar la mítica longitud de una maratón terrestre, este laboratorio rodante propulsado por energía nuclear no solo igualó la icónica marca intermedia del legendario Opportunity, sino que lo hizo pulverizando los cronómetros. Mientras que su predecesor necesitó más de once años de extenuante planificación manual desde la Tierra para cubrir ese kilometraje específico de su travesía total —la cual cerraría años después en unos históricos 45.16 kilómetros—, Perseverance ha logrado la hazaña en poco más de cinco años. Este salto cuántico en la velocidad de exploración no es fruto de la casualidad, sino de una audaz reingeniería de sistemas y la integración de modelos de inteligencia artificial generativa en la navegación autónoma fuera de nuestro planeta.

La anatomía de un titán rodante

Para asimilar el verdadero impacto de este logro, conviene levantar el capó de este prodigio de la ingeniería de mil veinticinco kilogramos de masa seca. Tradicionalmente, la conducción en Marte se parecía a un desesperante juego de ajedrez por correo —debido a una latencia en las señales de radio que oscila entre los 4 y los 24 minutos según la posición orbital de los planetas— donde los operadores humanos del Laboratorio de Propulsión a Chorro debían trazar meticulosamente cada paso para no encallar al robot en una duna traicionera. Curiosamente, la solución pasó por rediseñar la locomoción del vehículo con ruedas más gruesas y cuarenta y ocho bandas de rodadura onduladas para evitar el desgaste prematuro por rocas afiladas, pero el verdadero cerebro del cambio es el procesador dedicado Vision Compute Element. Gracias al algoritmo de Navegación Autónoma Mejorada, Perseverance aplica el concepto de pensar mientras se conduce, lo que elimina las paradas constantes para procesar mapas en tres dimensiones y eleva los tránsitos autónomos a más del noventa por ciento del trayecto total.

Inteligencia artificial y gemelos virtuales en el desierto rojo

Sin embargo, esquivar rocas locales no basta si el corredor general de la jornada es un callejón sin salida. La auténtica disrupción llegó en diciembre de 2025, cuando el JPL introdujo en sus operaciones diarias los modelos de visión y lenguaje Claude desarrollados por Anthropic. Esta IA analiza de golpe mapas orbitales de alta resolución de la sonda Mars Reconnaissance Orbiter y la perspectiva estereoscópica del propio rover para traducir el terreno en comandos estructurados de software. El progreso espacial es un entorno inherentemente burocrático y obsesionado con el riesgo, por lo que ninguna ruta sugerida por la inteligencia artificial se envía directamente a Marte. Primero pasa por el simulador SSim, un gemelo virtual de alta fidelidad en la Tierra que evalúa más de quinientas mil variables de telemetría para comprobar que el chasis virtual no sufra por exceso de torque o inestabilidad. En las pruebas reales de diciembre de 2025, esta simbiosis permitió recorrer centenares de metros en un solo sol, reduciendo el tiempo de preparación diario en el centro de control a la mitad.

Hackeando el pasado para liberar el futuro científico

El último gran obstáculo era la deriva odométrica —el inevitable deslizamiento de las ruedas en la arena que falsea la posición real del rover y que acumulaba errores de más de treinta y cinco metros en tránsitos largos—. Para solucionarlo a principios de 2026, los ingenieros recurrieron a un ingenioso ejercicio de reciclaje tecnológico. Reutilizaron la infraestructura informática de la Estación Base del Helicóptero, el módulo electrónico que comunicaba con el ya inactivo Ingenuity. Este microprocesador comercial posee una potencia computacional cien veces superior al viejo computador principal del rover. Al ejecutar el software de Localización Global Marciana, el sistema funciona como un receptor de GPS virtual que contrasta mapas cenitales en tiempo real y reubica al vehículo con una precisión milimétrica de veinticinco centímetros en menos de dos minutos. Con esta total independencia de navegación, Perseverance ha iniciado con una velocidad inédita su quinta campaña geológica en el Borde Septentrional, estudiando la corteza más primitiva del planeta eyectada hace miles de millones de años. Las lecciones de esta maratón ya se prueban en la Tierra con prototipos como ERNEST, consolidando un nuevo paradigma donde los robots exploradores ya no esperan órdenes, sino que deciden su propio camino en la inmensidad del cosmos.